Llegada de los Hijos al Matrimonio

October 11th, 2011 by Andres Mercedes Categories: Articulo de la Semana, Pareja One Response

La presencia o llegada de los niños en la relación de pareja  requiere aceptar que un nuevo ingrediente   se ha sumado a la relación. Antes de  su aparición el romance en el matrimonio es de máxima calidad, pues el foco de atención esta sobre el cónyuge. Con la presencia de los hijos ese foco experimenta inclinación y el romance o afectividad se ve disminuido.

La clave esta en el equilibrio. Existen tres vínculos en la familia:

El marital: relación entre los cónyuges.

Filial: relación  entre padres e hijos,  y el

Fraternal: relación entre hermanos.

Para que la familia sea saludable el vinculo mas fuerte debe ser el marital. Este vinculo da la capacidad  a la pareja para  manejar los demás vínculos. El problema inicia cuando se deja de ser esposo/a para convertirse exclusivamente en padres. Cuando el amor por los hijos supera el del cónyuge la familia se torna disfuncional y los hijos se enferman emocionalmente. Cuando las emociones que deberían ser trasferidas al cónyuge, por algún conflicto irresuelto se transfieren a los hijos,  estos son afectados ya que es demasiado para ellos y no están listos para recibirlas.

Los hijos  son prestados y al final se  van. Su presencia debe representar para  la pareja una oportunidad de graduarse como padres, pero nunca en perjuicio de la relación conyugal. Se comete un error cuando se descuida al cónyuge para sobreproteger los hijos. El compromiso paterno es engendrarlos, cuidarlos, educarlos, garantizar su crecimiento y finalmente dejarlos ir a formar otra familia.  Es el orden establecido para conservar la raza humana. Cuando ellos descubren que también tienen alas como sus padres, alzan el vuelo y la pareja entra en el ciclo del nido vacío.

El éxito de esta nueva etapa esta íntimamente relacionada  con el estado en que se conservo la relación marital durante  el proceso de crianza. Si no fue descuidada entones la salida  de los hijos del hogar en lugar de deprimir, dejara la satisfacción del deber cumplido y se  inicia una nueva luna de miel gracias al tiempo disponible para dedicarlo al cónyuge y la liberación de ciertos  compromisos existentes por la presencia de los hijos.

El ciclo de los hijos en  el hogar es el siguiente:Nacen, crecen, se educan, nos bendicen y se van, el de los padres es: Engendrarlo, criarlos, educarlos, bendecirlos y dejarlos ir.

Andrés Mercedes / Pastor Consejero

COMENTARIOS

  1. Ariel Facundo says:

    excelente, gracias, siempre nos bendice usted a nosotros con sus aportes, pero en nuestro caso, usted, nos educó, nos bendijo y se fue, jeje, espero verlo pronto.